Bienvenidos al análisis de Sharknado, donde comentaré todos sus fallos de guión, gazapos, incoherencias argumentales, frases absurdas y mucho más. Disfrutadlo.
La película empieza con una aburrida conversación entre el capitán de un barco pesquero y un asiático que quiere comprarle el negocio. ¿Tiene algo que ver con la trama? En absoluto, por supuesto. El asiático decide coger el dinero y ponerse a disparar en su barco, a miles de kilómetros de la costa, sin botes, sin posibilidad de escapar. Supongo que durante un segundo le pareció buena idea, pero al resto de los mortales como que nos choca un poquito. Pero nos la pela, porque ambos son devorados por los tiburones en menos de lo que canta un gallo. Sólo me quedo con la frase de "No debemos temer a los tiburones, ellos deberían temernos a nosotros. Salud" o la de "–¿Qué ha sido eso? –Se llaman olas, se producen de vez en cuando". Diálogos magistrales donde los haya.
Ahora cambiamos a una playa de Los Ángeles. Con todos los tópicos que eso conlleva.
FRASE: Qué buenas vistas... Pero prefiero las olas.
Así se define nuestro protagonista: Fin Shepard, un gentleman de los que ya no quedan. Y también conocemos a su fiel amigo, Baz Hogan, un tipo duro, pero buena persona también. Están ahí, cogiendo olas mientras una tormenta de la hostia se aproxima.